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catatonia

Summer 78

No estoy triste, estoy como todos los domingos. Es que el domingo es un día espantoso, precede al lunes y acaba con el siempre ansiado fin de semana. No he hecho nada productivo, para variar.
Ayer pasé la tarde con hmm llamémosle Adjetivo (porque anda por estos mundos y debo preservar su identidad y por si acaso se topa con este espacio). Íbamos a ver una peli pero como siempre no conseguimos hacerlo. Está enfermo y es entrañable estar con él en el sofá hablando de chorradas y viendo videos bonitos. Ag odio ponerme tan sentimental pero se debe a la melodía de piano que estoy escuchando y al olor de café que impregna mi ropa de estar por casa, de domingo, enorme, cómoda y calentita. Lo dicho, al final entre bromas y peleas sin mayor importancia me incomodó y me enfadé. No me despedí de él amablemente. Y hoy tampoco. Aunque en el fondo lo deseaba pero siempre tengo que mostrar una especie de caparazón, tengo que desdoblarme e intentar engañarle, haciéndole ver que podría sobrevivir sin él, sin nadie, que soy independiente y autosuficiente. Creo que es un antídoto contra una inseguridad que nunca admitiré tener. Soy muy egocéntrica pero me cuesta serlo los domingos. Hoy comí con él y aunque fui más agradable no lo suficiente. Como siempre me arrepentí y ya le he escrito.
He decidido seguir a pie litterae las recomendaciones de mi médico. Hoy me encontré muy mal de lo mío porque llevo tres días haciendo caso omiso de todo lo que me propuso hacer para mejorar mi horrible salud. Así que apartaré definitivamente los lácteos y la carne de mi vida y a ver si de ese modo mi anárquico cuerpo me permite vivir un poco mejor.

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